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Ahora que no me ves

Cuantas veces queremos escondernos para poder ser nosotros mismos. Cuantos momentos en los que no nos atrevemos a SER y nos dedicamos a HACER porque creemos que así, trabajando duro y dejándonos la piel por los demás, conseguiremos que nos quieran. Sin embargo, ¿Te has planteado que somos nosotros mismos nuestros peores enemigos?

¿Nunca has pensado que eres tú el único que te abrirá las puertas para brillar en tu máximo esplendor?

A veces no nos damos cuenta de que mirar de frente a nuestras sombras, sin aceptarlas ni abrazarlas, porque forman parte de nuestra esencia y también eres eso, que tan poco te gusta, es lo más peligroso. Más peligroso que tener un enemigo. Más aterrador que el daño que nos puedan hacer, en un momento de debilidad que nos sorprenda sin escudo, es el daño que nos provocamos a nosotros mismos. Seguro que alguna vez has deseado que nadie te vea para poder hacer las cosas que te hacen verdaderamente ser feliz  y brillar, para evitar juicios de moral, opiniones contrarias y rechazo de la gente que quieres.

Ahora que no me ves me voy a dedicar a ser yo, en mi más sincera versión, en esencia, pese a quien le pese. Voy a dejar de aparentar ser perfecta. Voy a olvidar todo lo que suelo recordar. Voy a caminar sin rumbo por las calles de mi querido Madrid, por sus parques, sus rincones mágicos, pero esta vez sin mirar el reloj, observando cada detalle que ocurre a mi alrededor, los árboles, las flores, los niños jugando, las personas paseando disfrutando del momento. Voy a vivir el presente sin planear la vuelta, sin llegar a esa cita y sin tener que cenar a hora de siempre.

Ahora que no me ves voy a cantar bajo la lluvia, mojándome, sin paraguas, sin cumplir las normas. Voy a bailar al son de esa melodía que tan alegre me pone y que tan buenos recuerdos me trae siempre. Voy a gritar bien alto que soy feliz, que me quiero, que me acepto y que me perdono. Dormiré infinito, hasta que no pueda más y me pasaré el día en pijama. Me dedicaré la tarde a ver películas románticas y a llorar con un llanto desgarrador sintiendo en mi propia piel todo lo que está viviendo su protagonista. Voy a comer palomitas sin parar y todos esos dulces prohibidos que me dan cargo de conciencia y voy a disfrutarlo.

Ahora que no me ves voy a soñar. Voy a girar la bola del mundo a toda velocidad y a elegir un destino al azar, y allí volaré. Planearé un maravilloso futuro lleno de buena compañía y viajes al mar. Con escapadas a campos de girasoles, a viñedos del norte, a montañas donde llegaré a la cima, disfrutando del camino donde me recargue de la energía necesaria para seguir adelante y me llevaré la sonrisa puesta que ya nada ni nadie me podrá quitar, sintiendo los rayos del sol muy cerquita, tanto como para sentir un sol dentro de mi. Voy a abrirle mis brazos al sol durante el día y a abrazar la luna por las noches.

Voy a correr aventuras, lanzarme a lo desconocido y a dejarme el miedo en casa.

aventúrate

Ahora que no me ves voy a hablar de injusticias. De los derechos de los niños, de que en este mundo nos tapemos los ojos para no querer ver la realidad que hay en ciertos lugares, más cerca de lo que imaginamos, donde no pueden permitirse el simple hecho de llevarse algún bocado a la boca, donde parece que alguien ha decidido que no tengan derecho a un mínimo de educación o a un humilde y cálido hogar y que su única y retadora meta del día es sobrevivir.

Hablaré de las personas que no tienen voz ni voto porque nacieron donde nacieron y crecieron donde crecieron, sin más alternativas. No olvidaré a los valientes que decidieron dejarlo todo para volver a empezar y nunca pudieron empezar porque está vida no les dejó… Por los que sí pudieron dar forma a un nuevo comienzo con más de un millón de obstáculos en cada instante, pero que lo lograron y son un gran ejemplo para el mundo.

Ahora que no me ves, daré las gracias por mi realidad y pediré  perdón por las veces que no he valorado mi maravilloso presente.

Ahora que no me ves voy a llorar, en alto, hacia fuera, no hacia dentro. Por las veces que te he dicho esas cosas tan duras, por las veces que me las has dicho tú. Por todo lo que me callo, por miedo a herir a los que me rodean, por todo lo que ellos se callan, para no hacerme daño. Lloraré por aquello que no logro y no paro de intentar. Lloraré por lo que me cuesta no permitirme mencionar la palabra fracaso para considerarlo siempre aprendizaje. Lloraré por no rendirme, porque duele; ser valiente no quiere decir que no tenga miedo. Lloraré por las veces que tengo miedo y no lo cuento.

Ahora que no me ves voy a contar hasta 10. Por las veces que escucho cosas tremendas pero que tu saber estar te impide replicar. Contar hasta 10 y respirar muy hondo por las veces que te pisotean y te quedas observando porque ya sabes por experiencia que es la manera inteligente de actuar, sin poder evitar que en ese momento te destruya. Por tantas veces que aguantas las barbaridades del que tienes al lado, que sólo se soportan respirando hondo y contando muy lentamente hasta 10.

Ahora que no me ves voy a dejarlo todo, para limpiarme por dentro, para empezar de cero, para por fin, obtenerlo todo. Voy a vaciarme por completo para llenarme de abundancia. Voy a olvidar para empezar a recordar. Ahora que no me ves, voy a mirarme al espejo y a darme cuenta de que soy yo misma, la que teme verme llorar, verme gritar, verme hablando de injusticias, verme siendo feliz, verme viajando y llena de paz, verme siendo yo, dejando de ser perfecta.

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