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mindfulness

ENTRENAMIENTO MENTAL

Recuerda que un entrenamiento del cerebro, al igual que el del cuerpo, requiere constancia, paciencia y creer en ello firmemente. Si cumples estos 3 requisitos, te aseguro que lo lograrás. La clave es ir paso a paso, no hay prisa, tú vas haciendo el camino, ¡nunca lo olvides!

La queja no sólo crea un ambiente tóxico para los que están a nuestro alrededor, si no que te envenena a ti mismo. Quejarse no sirve absolutamente para nada y es perjudicial para nuestra salud.

  1. El primer paso es tomar conciencia de qué está ocurriendo a nuestro alrededor que nos hace quejarnos. Obsérvate y apunta aquellos momentos en los que la queja aparece.
  2. Hazte la siguiente pregunta: ¿Puedes hacer algo para cambiar esa situación molesta?. Si la respuesta es sí, hazlo. Lo más importante eres tú. Tu autoestima mejorará en el momento que te quieras y respetes tus valores.
  3. Si no puedes hacer nada para cambiar la situación, suelta el control. No podemos controlar nada externo a nosotros. El control origina el sufrimiento dentro de nosotros. Suelta las riendas y comienza a sentir.
  4. Gestiona las emociones que aparezcan. Ten muy presente que gestionar no significa controlar ni resistirse, simplemente ábrete al mágico mundo de las emociones, unos de mis posts “ábrele la puerta a las emociones” puede ayudarte.
  5. Practica cada día durante una semana. Si para recordarlo debes poner una alarma, hazlo. Notarás los cambios poco a poco y la experiencia es indescriptible. Modificar patrones mentales que llevan en nosotros tanto tiempo, requiere tiempo y esfuerzo.

Criticar a los demás es otro de nuestros deportes nacionales favoritos. Uno de los venenos que conviven en nuestra sociedad. Juzgamos cada situación o persona que actúa de manera diferente a como lo hacemos nosotros. ¿Porqué? Porque no somos capaces de ponernos en la piel del otro, nos falta empatía. Cuidado, no tenemos ni idea de las batallas internas que vive cada persona de nuestro entorno.

No te tomes nada como personal, jamás.

  1. Para poder cambiar un patrón mental, lo primero es querer hacerlo y para querer, debemos ser conscientes de ello. ¿Podrías definir 3 situaciones en las que criticas a alguien durante el día?
  2. No tienes que opinar de todo lo que escuchas. Nos creemos con el derecho a juzgar todo lo que nos cuentan. Recuerda: Si no te piden tu opinión, tal vez sólo debas escuchar.
  3. Si leéis uno de mis posts “La Ley del espejo” comprenderéis un poco mejor cómo funciona nuestra mente. Date cuenta de que aquello que más nos molesta de esa persona, está reflejando algo que guardamos muy dentro de nosotros. No lo sabemos porque no queremos verlo (todavía). A esto se le llama actuar desde el ego.
  4. Resulta poco creíble y muy doloroso aceptar que justo aquello que nos enerva es lo que representa una parte de nosotros. Nuestro ego no nos permite aceptarlo. Trabaja en aceptar tus sombras. Sé honesto contigo mismo. Puede darse el caso que recuerdes algún momento de tu vida en la que te comportabas como esa persona y que te causa rechazo porque no te has aceptado por completo.
  5. Esta toma de consciencia requiere de mucha práctica. Entrena y repite de manera constante. Si estás preparado, aceptarás tus sombras como parte de ti. La aceptación hacia otras personas, hará que te aceptes a ti mismo al completo, con las partes buenas y las menos buenas. Aceptar significa que aparecerá el respeto hacia ti y en consecuencia hacia los demás.
  6. Practica la gratitud por haber tenido la oportunidad de haberte visto a ti mismo a través de otras personas. Estas personas se denominan maestros y aparecen en nuestra vida para que aprendamos una lección necesaria, nos desarrollemos y crezcamos como seres humanos. La gratitud no va dirigida hacia esas personas si no a la situación vivida que nos ha permitido avanzar.

 

La asertividad es la habilidad emocional para expresar lo que sentimos sin ofender a los demás y saber decir que no ante determinados escenarios sin sentir miedo o culpabilidad.

Si quieres averiguar en qué nivel de asertividad te encuentras, te invito a realizar el siguiente easy-test:

  1. Llegas el lunes a la oficina y te enteras de que no has sido convocado a una reunión en la que consideras que debes estar. ¿Qué haces?:

a) Te quedas callado y finges que no te importa

b) Te pones como un energúmeno y entras al despacho de tu jefe montado una buena escena

c) Esperas a que termine la reunión y cuando termina pides explicaciones en un tono relajado

2. Llevas una semana a tope de trabajo y por fin llegó el viernes. Cuando llegas a casa y consigues sentarte en el sofá, te llama tu madre pidiéndote un favor. ¿qué haces tú?

a) Le dices que por supuesto que si pero cuando cuelgas sacas lo peor de ti en palabras de todo tipo menos bonitas…

b) Le dices que no muy enfadado y le reclamas que cómo se atreve a llamarte para pedirte algo después de la semana que has tenido

c) Le propones quedar otro día para hacer lo que te pide. Le explicas como ha sido tu semana y consigues que lo comprenda

3. Tus amigos te llaman para proponerte un plan. Ellos quieren ir al cine y tú a cenar. ¿Qué haces?:

a) Te resignas al plan del cine. Estás acostumbrado a hacer siempre lo que ellos quieren. No quieres causar problemas.

b) Les dices que estás harto de cine y reservas en tu lugar favorito para cenar. Quien quiera que se apunte y si no irás solo.

c) Esta vez cedes pero les comentas que por favor el fin de semana que viene el plan sea una cena.

4. Estás en el gimnasio entrenando tu tabla semanal. De repente alguien ocupa la máquina que justo estabas utilizando. Esperas un rato pero no ves que termine nunca… ¿Qué haces?

a) Cambias de máquina. El tío tiene cara de pocos amigos y no quieres pasar un mal rato

b) Le miras con cara de perro y le dices que la estabas usando tú, que podía haberte preguntado antes de utilizarla

c) Le sonríes y le preguntas si va a tardar mucho

5. Durante una reunión con un cliente, te proponen algo que no te parece demasiado moral. Sabes que nadie se va a enterar así que tú…

a) Aceptas sin más dilaciones. No puedes arriesgarte a que no firmen ese contrato.

b) Te levantas en ese momento y te vas.

c) Das las gracias y explicas los motivos por los que no puedes aceptar confiando en que no afectará a la firma

¡GRACIAS POR PARTICIPAR! Aquí tienes el resultado: