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El miedo a equivocarnos

¿Has pensado alguna vez en todo lo que harías si no tuvieras miedo?

Piensa si estás haciendo todo aquello que deseas hacer. Analiza si hay algo que te está bloqueando y no te está permitiendo hacerlo.

Me imagino que ya sabrás que de los errores se aprende. Muchas veces habrás escuchado que rectificar es de sabios. Y más de una vez alguien te habrá dicho que quien tiene boca se equivoca.

Debemos aprender a equivocarnos. Si, equivocarnos. Disfrutar del error. Aprender de él. El fracaso no existe, solo el aprendizaje. Dejar de sentirnos mal por no cumplir con nuestras expectativas. Porque las expectativas son nuestras, de nadie más.

¿Porqué somos tan exigentes con nosotros mismos?

No te adelantes a los acontecimientos. Deja de sufrir. El sufrimiento se puede evitar, depende solo de ti.  Olvida el miedo a no agradar a todo el mundo. No tienes que gustarles a todos. De hecho, si ser tu mismo aleja a ciertas personas de tu lado, ahí tienes la respuesta.

No hemos venido al mundo a satisfacer las necesidades de nadie. Estamos en este mundo para satisfacer nuestras necesidades y para llenar nuestro tesoro particular de las cosas que nos hacen sentir bien.

Comete errores. Una y mil veces. El error nos lleva al aprendizaje. Es lo que nos hace avanzar. Si fuéramos perfectos y supiéramos todo lo que queremos saber desde ya, ¿Qué nos queda? Nada, vacío. Aburrimiento. Apatía. Las aventuras se nos terminarían antes de comenzar.

El hecho de no poseer ahora todos los conocimientos que  necesito para llegar a mi éxito particular, me abre un universo de posibilidades, un horizonte rebosante de alternativas y un nuevo mundo por descubrir.

Cada nuevo día,  llega lleno de sorpresas que desconocemos por completo. Cuando amanecemos y abrimos los ojos no tenemos ni idea de como la vida nos va a sorprender. Y eso es lo verdaderamente fascinante de la vida, que nunca dejará de asombrarnos.

Te invito a aprovechar los momentos de incertidumbre para dejarte llevar. Saca el máximo provecho al misterio de la vida. Dejemos fluir. Sumérgete en el río sin insistir en nadar a contracorriente.

Lánzate a lo desconocido. Prepárate para la cantidad de luz que vas a empezar a recibir. Incluso, sombras, que si llegan, debes aceptar y escuchar lo que han venido a decirte. La clave es deshacerse de la rigidez para disfrutar de todas las vivencias.

La respuesta es si. Si, me vuelvo a arriesgar. Aunque el resultado no haya sido como yo esperaba. Aunque no me haya salido bien a la primera. Voy a intentarlo una segunda y una tercera y una cuarta. Y seguiré, sin rendirme, hasta que lo consiga.

Voy a evitar dejarme influir por las opiniones de los demás. No voy a dejar que me machaquen. Aunque no crean en mi. Muchos dedican su tiempo a opinar y a poco hacer. No sabes lo que se siente realmente hasta que lo haces de verdad. Aprende a ponerte en los zapatos del otro y sin juzgar.

Cada persona que ves, está luchando una batalla de la que tú no sabes nada. Sé amable siempre. No juzgues ni prejuzgues. No tienes ni idea de las circunstancias reales de la vida de la personas. Lo más probable es que la persona mas desagradable y poco simpática que te cruces, es la que más cariño y amor necesite. Su comportamiento es solo un reflejo de lo que le pasa a su interior.

Hay personas que tienen tanto miedo a ser heridas que terminan viviendo a la defensiva, mostrándose duras, frías y desafiantes en un intento desesperado de lograr el poder y el control del entorno en el que viven.

Ser perfecto resulta aburrido y estresante. Provoca ansiedad y un sufrimiento continuo. Al final solo demuestra falta de seguridad y confianza en uno mismo. Las personas perfeccionistas suelen ser rígidas en su pensamiento, muy críticas consigo mismas, disciplinarias e incansables en la consecución de metas personales. Nunca están conformes con el resultado de sus acciones.

No te pidas algo que está fuera de tus posibilidades. Sé realista. Y si de verdad lo quieres, crea tus propias habilidades para conseguirlo. Utiliza tus recursos. Todos contamos con recursos, solo hay que aprender a utilizarlos y elegir el momento adecuado para ejecutarlos.

Olvida la preocupación y dedícate a la ocupación. Si estás dentro del grupo de los perfeccionistas, date cuenta y toma medidas para volver a la libertad que te has arrancado tu mismo.

Se trata de aceptación. Aceptarse a sí mismo, quererse y respetarse, porque nadie es perfecto. Todos tenemos derecho a equivocarnos. De eso trata la vida. Prueba y error. Caerse y levantarse. Esto es lo que nos hace avanzar, lo que nos hace aprender y ser quienes somos hoy.

La culpabilidad del error viene de nuestro sentimiento de culpa. La culpa no existe, solo hay responsabilidad. La responsabilidad de los hechos que pueden ocurrir como consecuencia de algo que hayas hecho. La culpa es una emoción negativa que solo nos lleva a hundirnos más profundamente en el agujero que nos gusta cavar cuando vamos de víctimas.

Perdónate a ti mismo y podrás perdonar a los demás. Y pide perdón. También podemos equivocarnos con los demás. Si hemos herido a alguien hay que saber reconocerlo y pedir perdón. Mirar a la persona a los ojos y decirle que lo sientes, desde el corazón. Quítate la coraza. Olvida la actitud defensiva para protegerte. Actúa.

Solo tienes que ser tu mismo, en tu esencia. Cuando te decidas a SER de verdad, con honestidad, hacia ti mismo y hacia el resto, solo podrás relacionarte con los demás desde el amor. Tu eres parte del mundo y el mundo es parte de ti. Todo está relacionado y lo que lanzas al universo, acaba regresando.

Comete errores y disfrutalos. Cuanto más te equivoques, más aprendizaje irás almacenando dentro de ti. Aprendizaje que se convertirá en algo permanente. Formará parte de ti para siempre porque proviene de tu interior, no del exterior.

El verdadero conocimiento se adquiere cuando la experiencia es tuya. Cuando el trabajo lo realizamos con nuestras propias manos.

Los errores te harán llegar a la mejor versión de ti mismo. Haz. Deshaz. Prueba. Nunca te rindas. Algún día te levantaras por la mañana y ese será aquel que llevas esperando tanto tiempo. ¡Disfruta del camino!

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