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No espero nada

No espero nada; esperar siempre duele, decía Shakespeare. Sin embargo, resulta complicado no esperar nada. Todos necesitamos sueños que cumplir, ilusiones por las que sonreír, motivaciones para seguir.

Muchas veces vivimos hoy pensando en mañana, el invierno pensando en el verano, el lunes a que llegue el viernes, que llegue esa promoción en el trabajo, encontrar al amor de nuestra vida, realizar ese viaje al fin del mundo…

Todas estas cosas que esperamos (y no llegan), entorpecen el camino de la vida. Date cuenta de que el único responsable eres tú, nadie más. Dejemos de echar balones fuera y miremos un poco hacia dentro.

William Shakespeare decía:

“Siempre me siento feliz, ¿sabes por qué? Porque no espero nada de nadie; esperar siempre duele”.

Los problemas no son eternos, siempre tienen solución, lo único que no se resuelve es la muerte.

No permitas que nadie te insulte, te humille o te baje la autoestima. Los gritos son el arma de los cobardes, de los que no tienen la razón.

Siempre encontraremos gente que te quiere culpar de sus fracasos, y cada quien tiene lo que se merece.

Hay que ser fuertes y levantarse de los tropiezos que nos pone la vida, para avisarnos que después de un túnel oscuro y lleno de soledad, vienen cosas muy buenas.

“NO HAY MAL QUE POR BIEN NO VENGA”.

Por eso disfruta la vida porque es muy corta, por eso ámala, sé feliz y siempre sonríe, sólo vive intensamente para ti y por ti. Recuerda:

Antes de discutir. . . . Respira.

Antes de hablar… Escucha.

Antes de criticar. . . . Examínate

Antes de escribir. . . . Piensa

Antes de herir. . . Siente

Antes de rendirte. . . Intenta

Antes de morir. . . . VIVE. . ! !

La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir, con los defectos de los demás y admirar sus cualidades.

Que quien no valora lo que tiene, algún día se lamentará por haberlo perdido.

Si quieres ser feliz haz feliz a alguien, si quieres recibir, da un poco de ti, rodéate de buenas personas y sé una de ellas. ¡Recuerda, a veces de quien menos esperas es quien te hará vivir buenas experiencias!

Nunca arruines tu presente por un pasado que no tiene futuro.

Esperamos y esperamos y nos olvidamos que la vida, es lo que pasa mientras haces otros planes. Que perdemos nuestro tiempo pensando en el futuro que queremos que ocurra en lugar de crearlo. Que nos amargamos nuestros días atormentándonos por el pasado que recordamos y preguntándonos porque no fue diferente.

Un día decidí dejar de esperar. Dejar de pretender que los demás fueran como yo quería que fueran. Dejar de esperar los cambios en las personas que jamás cambiarían. Dejar de esperar a cambiar de casa o a ganar más dinero para ser feliz. Dejar de esperar a que me hicieran la llamada de apoyo y ánimo.

Él ahora es lo único que tenemos asegurado. Y en él ahora es el único lugar donde podemos ser felices porque es lo único real. El resto, es solo producto de los laberintos que nos creamos en la mente.

Dejé de esperar para empezar a actuar. Cambiar el rol de la espera por el de actúa. Actitud; todo en esta vida se trata de ACTITUD, que viene de ACTUAR. Y empecé a actuar. En lugar de esperar que la gente hiciera cosas por mí, las hice yo.

El cerebro no está preparado para el movimiento. La razón le da excusa a la emoción. La constancia y el pensamiento positivo deben permanecer persistentes. En lugar de esperar que me llegara una buena noticia, entrené mi mente hacia el positivismo y creé esas cosas buenas yo misma.

De esta forma, la espera es dulce. Diriges la vida como quieres que sea. Tomas las riendas, como si de un carro de caballos se tratara. Por supuesto que se presentan obstáculos. Si no fuera así, entonces, la vida no sería vida, si no muerte.

Así que imaginaros que todo trata de un simple coche de caballos. Para que el coche ruede es fundamental un caballo, que representa la fuerza o la energía motriz-acción. De aquí la gran importancia de gestionar las emociones que van apareciendo dentro de nosotros porque pueden llegar a ser incontrolables. El cochero guía al caballo, lo que representa nuestra inteligencia y voluntad. El coche será nuestro cuerpo. Por eso es vital cuidar y mimar nuestro cuerpo cada día. Y el señor que va dentro del coche y que da las órdenes, es nuestra conciencia.

El conocimiento de cómo opera cada uno de esos elementos del sistema (cuerpo, mente, conciencia) y saber manejarlos de forma adecuada es magia. Y cuando logras que coincida lo que haces y lo que dices, actúas es consonancia contigo mismo, con tu ser interior. Y eso, se nota fuera.

Cambié mi actitud y trabajé en el desapego de un comportamiento en el que siempre, esperaba que pasasen cosas para ser feliz. Y las cosas empezaron a cambiar. Lo que había dejado de esperar, empezó a llegar.

Y a pesar de que la espera continúa, ya que la vida se trata de eso, de tener sueños, ilusiones y metas que cumplir, ya no es amarga. La esperanza te acompaña, allá donde te dirijas. Y lo que hace que te sientas fuerte para seguir avanzando es la propia acción. Así que ya sabes, aunque duela, no pares. La luz se enciende cuando más oscuro está todo.

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