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Palabras mágicas

He tardado más de 30 años en darme cuenta de la importancia de nuestro lenguaje, de las palabras que nos decimos a nosotros mismos y a los demás, cada día.  Antes de “mi despertar” las palabras que componían mi lenguaje eran de naturaleza muy negativa. Tengo la absoluta certeza, ya que lo he vivido en mi propia piel, de como influye en nuestra vida, mejorando su calidad, o alejándola de ella, la forma de comunicarnos. Mi vida antes de  hacerme totalmente consciente de esto, no era una vida feliz y he comprobado como somos nosotros quienes tenemos en nuestras manos una varita mágica para cambiarla de forma radical.

Palabras como:

Esto es muy duro, no voy a conseguirlo, la vida es muy complicada, todo me pasa a mi, no es justo, esto va a ser siempre así, no va a cambiar, siempre me pasa lo mismo, no tengo tiempo para nada, y si … ¿Lo estropeo todo?, y si … ¿Me deja de querer?.

bla bla bla etcétera

A raíz del tiempo invertido en estudio y lectura, que no acaba nunca porque el aprendizaje es infinito, tomé conciencia de lo vital que es cuidar y mimar nuestro lenguaje. Es tan sumamente importante como que la línea que separa la valoración positiva de la negativa, de las cosas que nos suceden cada día,  es extremadamente fina y sensible.

Reconozco que ahora me he vuelto un poco “exigente” con la gente y en cuanto escucho un: “Qué duro es esto” o” Tengo que asumir que mi vida va a ser siempre así”, me hierve algo por dentro, como un volcán, que me sube a toda velocidad sin casi poder controlarlo de los pies a la cabeza y me dan ganas de gritar: ¡Reacciona! En fin, estoy exagerando un poco, en realidad respeto la postura de cada uno y sé que las circunstancias de cada persona son un mundo diferente para cada quien.

Sin embargo, cuando te des cuenta de que puedes hacer magia, que todo es posible, que solo tienes que quererlo de verdad, enfocarte en eso y decirte a ti mismo:

Yo puedo

Lo voy a conseguir

Esto es difícil pero no imposible

Voy a pedir ayuda

Voy a trabajar duro hacia mi objetivo

Voy a ser feliz

Cuando eres consciente de que las palabras negativas contaminan tu ambiente y te hacen formar parte de una nube oscura llena de cuestas arriba, conformismo, apatía, infelicidad, desgana, tristeza, convirtiéndose en un círculo vicioso del que es difícil salir.

Expresiones como:

Tengo que… ¿Es obligatorio? ¿De verdad tienes que hacerlo? Intenta sustituirlo por un voy a… o quiero… Te darás cuenta del peso que te quitas de encima. Ya no irás por la calle arrastrando unos grilletes como hacían los esclavos o los presos antiguamente. Las palabras contaminadas llenan de smog nuestra realidad y te convierten en una persona tóxica. Cuando sólo hablas de desgracias, atraerás sólo a las personas que vienen a contarte desgracias. Cuando estás de mal humor, proyectarás cara de acelga y sólo recibirás caras de de acelga. Cuando estás enfadado con el mundo, el mundo está enfadado contigo y nada te sale bien. NADA!?!?!

A todos nos pasan cosas, a todos sin excepción. La vida es agridulce en todas las esferas de la tierra. Que algunas personas elijan no contar  y no hablar de ello, no significa que su vida no se complique en algunas ocasiones. Esto es, la vida, así de simple y hay que vivirla de la mejor manera posible: Tú eliges. Tú eliges que actitud quieres tener ante los acontecimientos que suceden y también eliges como quieres enfrentarte a las situaciones a las que te enfrentas. Tú eliges enfadarte cuando te hacen daño al escuchar palabras hirientes de alguien que quieres, o que no quieres, pero que aún así duelen,  y eliges los ojos con los que miras a esas personas. También eliges qué palabras le dices de vuelta o las que no le dices.

Y ya que hablamos de elecciones, lo más importante y que sí puedes controlar: Elige con mucho cuidado y cariño las palabras que salen de ti. Piensa muy bien lo que quieres transmitir, somos lo que comunicamos. Es pura magia, cambiar el vocabulario de nuestra vida es algo mágico y puede cambiarte la vida. Las palabras hacen daño. Sin embargo, las peores son las que nos decimos a nosotros mismos. ¿Te has dado cuenta cuál es tu diálogo interno?. ¿Qué te dices a ti mismo?. No nos damos cuenta, pero podemos pasar todo el día, desde que amanecemos hasta que nos vamos a la cama, hablando interiormente con nosotros mismos. Trátate con cariño, con paciencia y sin autoexigencias.

Cuida especialmente la gente que quieres que permanezca a tu alrededor. Es verdad que no puedes elegir a todas las personas que están en tu vida; lo que sí podemos elegir es como  observar nuestra realidad. La realidad depende de los ojos con los que la miremos. Dedica cada día unos minutos para sonreír, a ti mismo y a las personas que se crucen en tu camino, verás como obtienes otra sonrisa a cambio.

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