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Que no se te escape la vida

Que no se escape la vida

Que no se te escape la vida por la puerta de atrás. Que no se te escape sin haber hecho todo lo que has querido hacer. Que no se te escape sin cumplir tus sueños. Que no se te escape sin decir todo lo que tienes dentro de tu corazón.

No dejes que la vida se vaya sin ayudar a las personas que lo necesitan. A las que no ves pero que sabes que sufren. A las que sí ves. Aquellas que se acercan sin entender muy bien porque pero que siempre acaban a tu lado por alguna razón.

Que no se te escape el tiempo. No lo pierdas de vista. El tiempo vuela y la vida, vuela con él. Exprime tu tiempo haciendo lo que más te gusta. Lo que te haga latir tu corazón con tanta fuerza que parezca que se te vaya a salir. Lo que te haga sonreír cada vez que pienses en ello. Lo que te haga vibrar y salir al mundo.

Que no se te escape la vida viviendo en el miedo. Los cambios que nos llegan solo son puertas maravillosas que se abren para poder cumplir nuestros deseos más verdaderos. Los que tenemos dentro desde hace muchas lunas. Haz todos los días algo que te de miedo. Hazlo aunque dudes.

Que no se te escape la vida haciendo preguntas que nadie contesta. Buscando la luz en un callejon sin salida. Deja de huir y plántate cara. Es ahí donde duele. Ahí tienes la respuesta.

Que no se te escape la vida sin compartir. Compartir momentos con las personas que nos suman. Compartir historias, bonitas y tristes. Compartir todo lo que tenemos con los demás porque al fin y al cabo, nada nos pertenece.

Que no se te escape la vida criticando. Olvida los juicios. A la única persona que tienes derecho a juzgar es a ti misma. Y aun así lo cuestiono… Tú eres la única persona que entiende las decisiones que tomas, las actitudes que tienes, el comportamiento frente al resto.

Que no se te escape la vida viviendo la vida de otro. Las vidas que ya están ocupadas no pueden ser tuyas. Hemos venido al mundo con una misión. Nuestra misión. No la de nadie más.

Si te gustan más las vidas de los demás, piensa en qué te está pasando. Si te dedicas a cumplir los sueños de los demás, para ahora mismo. Si todavía no sabes cuáles son tus sueños, cuidado, mucho cuidado.

Que no se te escape la vida enfadándote. Olvida el resentimiento. Trabaja para curarte. Perdona a los demás por haberte hecho daño. No lo han sabido hacer de otra manera. Nadie les ha enseñado porque no ha llegado su momento de aprender. Así lo han elegido y hay que respetar las elecciones de los demás.

Que no se te escape la vida sin perdonarte. No tienes la culpa. La culpa no existe. Solo hay responsabilidad. Tu responsabilidad. De hacer lo que has decidido hacer o por el contrario, de no hacerlo, si así lo decides.

Las cosas, que según nosotros, nos han salido mal, tienen un porque. Saben la razón de ser. Y no podían haber sido diferentes. Hemos aprendido algo que nos ha hecho avanzar. Y en ese avance, hemos curado nuestras heridas.

Que no se te escape la vida abriendo cicatrices del pasado. Cuando las heridas se vuelven cicatrices, debemos mirar hacia adelante. Caminar, sin mirar atrás. La vida nos pone a prueba y en ocasiones se repiten las mismas historias. Aprende, cuanto antes mejor para cortar el cordón y poder crecer.

Que no se te escape la vida sin ser feliz. Sin hacer cada día algo por ti. Sin cuidarte, amarte y respetarte. Dedícate un ratito, cada día, para estar contigo mismo. Descubrirás cosas maravillosas sobre ti que quizás no has descubierto todavía.

Que no pasen tus días sin regalarles una sonrisa a los demás. Contagia sonrisas, allá donde vayas. Nunca sabes a quien puedes alegrarle el día, y porque no, incluso la vida.

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