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Viviendo el presente

Más de uno soltará una sonrisita cuando lea el título de mi nueva ocurrencia. Hace unos cuantos años, justo cuando llegó mi despertar, mi evolución, mi despegue hacia mi nueva vida, decidía que no me iba a lamentar más.

Le abrí la puerta a una doctrina desconocida para mi.  Elegí practicar esta postura que consiste en vivir el momento, el instante en el que te encuentras ahora mismo. Sin más torturas pasadas ni preocupaciones futuras.

Anda que nos os habéis reído. Conmigo, por supuesto. Y al final, por pesada, he conseguido contagiároslo. Orgullosa estoy de ello.

Una vez que decides vivir en el ahora, y trabajar para que así sea cada día, comienzas a hacerlo un hábito.

Se convierte en una rutina. Pensaréis que es una utopía, difícil de lograr. No quiere decir que esto ocurra fácilmente y a todas horas. La mente se va continuamente y así será de manera permanente.

De nosotros depende traerla a la tierra cuando se escapa lejos haciéndonos sufrir. A mí me ha ayudado mucho leer sobre esto de mis mentores y maestros. Uno de ellos (aunque todavía no lo sabe) es Borja Vilaseca.

Soy fiel seguidora y quiero ser como él cuando sea mayor. Lo admiro, lo sigo y comparto cada cosa que plantea. Os lo recomiendo encarecidamente.

No olvidaré nunca cuando hablaba del momento en el que nos duchamos por las mañanas antes de ir a trabajar. Te metes en la ducha y empiezas a pensar en la jornada que te espera. La llegada a la oficina. Lo que dirán tus clientes durante las reuniones. El compromiso de la comida que no te apetece nada.

Es decir, no te estás duchando sólo. Mientras cae el agua por tu cuerpo, está contigo tu jefe, tus compañeros de trabajo, tus clientes y si te descuidas tu suegra.

Vivir el presente es disfrutar. Cada minuto que pasa en tu vida, no regresará jamás. No vas a poder recuperarlo. No lo pierdas. Saca provecho de él.

Si es un maravilloso momento, sácale todo el jugo posible. Mantelo en tu mente para cuando necesites recordarlo.

Si es algo desagradable, triste, saca todo el aprendizaje que te ofrezca. Dale las gracias y pasa al siguiente capítulo.

Se trata de dejar de resistirte. Hay que fluir, como un río, que no se resiste cuando su camino le lleva directo al inmenso mar. Síguele la corriente a la vida. Ella es sabia, sabe lo que hace. Las situaciones que nos presenta son las que necesitamos en esa circunstancia concreta. Ya sabéis lo que voy a decir: Confía.

A veces tenemos en frente justo las cosas que nos van a hacer felices. Tenemos dentro de nuestro campo de visión regalos inmensos que no sabemos valorar.

Estamos demasiado ocupados pensando en lo que pasó ayer. En como tendríamos que haberlo hecho. En como hubiera sido perfecto. En cómo le hubiera gustado más a la otra persona que actuaras.

O por el contrario, estamos concentrados en lo que va a pasar mañana, muertos de miedo porque pase aquello que no podrías soportar. Y no sé si sabéis que la mayoría de cosas terribles en las que pensamos, aquellas que más nos asustan, nunca ocurren.

Son fruto de nuestra imaginación. Enfócate en los sueños que más deseas. Piensa en las metas que quieres conseguir. Imagina que el momento de tu éxito particular ha llegado y siéntelo.

El cerebro no distingue entre lo real y lo imaginario. Entre las cosas que están ocurriendo, y las que todavía no han llegado.

No sabe diferenciar el imaginar que haces algo del hacer en sí mismo y activa las mismas áreas que activaría en caso de estar haciendo, por el mero hecho de pensar en ello, de verbalizarlo.

Podéis hacer un ejercicio práctico. Fijaos, concentrados y enfocados a un objeto concreto, que tengáis en casa. Probad a mirarlo un buen rato, sin desviar la mirada, pensando solo en él.

Imaginaros la de cosas que pueden estar pasando a nuestro alrededor y nos estamos perdiendo. Si mantenemos la mente fija, cerrada y nos obsesionamos con un pensamiento, seguimos dormidos y no vamos a ser conscientes de la cantidad de cosas increibles que valen la pena. Nos están llamando, pero estamos demasiado ocupados dándonos con el látigo.

Y mientras escribía esto, y no es broma, me llegó esta foto, de Eckhart Tolle, otro de mis maestros con el que aprendo infinito. Como veis, la vida nos da en cada momento lo que nos conviene:

La vida está llena de oportunidades. Nuestros días nos ofrecen inmensidad de posibilidades pero si permaneces con los ojos cerrados, nunca lograrás ver.

Abre bien los ojos, enfoca tu mente hacia el positivismo. El pasado pasó y nos enseñó grandes lecciones. Asignaturas perfectas para la escuela de nuestra vida.

El futuro no ha llegado y de ti depende encaminarlo a tu antojo.

Vive el presente. No puedes hacer nada mejor. El resto, son elecciones equivocadas que impiden convivir con una mente saludable.

Agradece el pasado. La gratitud ayuda a conectar con la emoción. Y la emoción nos lleva directos a la acción.

Sueña el futuro. La mejor manera de predecirlo, es crearlo.

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