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Las creencias limitantes son determinantes en nuestra manera de actuar y toma de decisiones. El 95% es nuestro inconsciente y solo vemos el 5% de nuestra realidad. Son arraigadas, inconscientes y no cuestionadas. Con nuestras creencias justificamos nuestras conductas y argumentamos nuestros comportamientos. Transformar las creencias limitantes a potenciadoras es la clave cuando queremos definir un cambio en nuestra vida. Están sólidamente afincadas en la parte más íntima. Las personas somos “creencias andando” y cuando logramos tomar conciencia de ellas, se abre todo un abanico de oportunidades en nuestra vida. Podemos decir que son  ideas que tenemos acerca de cómo somos o debemos de ser/ actuar, cómo es la gente, cómo son las cosas, cómo funciona nuestra vida, las relaciones y el mundo en general. Las creencias cambian como resultado de la experiencia y las experiencias cambian como resultado de las creencias.

La neuropsicología afirma que nuestro cerebro aprende a saber qué esperar a cada momento, tanto si al final ocurre como si no. Dado que nuestro cerebro espera que algo ocurra de un modo determinado, a menudo conseguimos exactamente lo que preveemos. Muchas creencias nos fueron implantadas en la infancia (padres, maestros, cultura, medios) mucho antes de que fuéramos conscientes de su impacto o de que pudiésemos decidir sobre ellas.

creencias limitantes

¿De dónde provienen las creencias?

Un acontecimiento único, un shock importante, un traumatismo; es decir, una experiencia muy fuerte en el plano emocional. Una serie de experiencias menos fuertes e impactantes pero repetitivas. En este caso la repetición es la que establece las bases de la creencia.