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El arte de dejar ir

Dejar ir es todo un arte. Soltar. Liberarnos. Vaciar la mochila llena de ladrillos de sufrimiento que vamos acumulando cada día. El “milagro” ocurre cuando ya ha sido suficiente, cuando algo te ha sobrepasado. Cuando tomas la decisión de que ya no quieres eso en tu vida. Pero y, ¿Es tan fácil deshacerte de personas, pensamientos, memorias que ya no suman en tu mundo? ¿Porque resulta tan difícil soltar si siempre que lo intentas vuelven a llamar a tu puerta una y otra vez?

A veces da la impresión que no somos libres para re-elegir en nuestra vida. Nos equivocamos miles de veces al día y somos tan humanos como para poder cambiar de opinión cuando así lo consideremos. Sin embargo, supone todo un reto. Decidir volar libre sin ataduras, cadenas, llantos, sufrimiento, heridas, en ocasiones supone pagar un precio muy alto.

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Y es que siempre tratamos de hacer y hacer sin parar. Nos apuntamos a todo tipo de cursos. Nos leemos libros y más libros para ver si en alguno encontramos la solución. Hacemos meditación. Nos vamos lejos a un retiro espiritual. Nos inventamos dietas détox y alimentos con nombres raros. Nos enganchamos al deporte de forma desmesurada. Nos hacemos una limpia. Rezamos sin parar. Y así un sin fin de maravillas. Que todo ayuda, por supuesto. Y todo esto es un proceso y cada cual elige el camino que más le encaja. Sin embargo, la única verdad es que la respuesta se encuentra dentro de ti. Allí en lo más profundo y oscuro. Allí donde no tenemos ningunas ganas de ir. Cuando comenzamos a sentir emociones como miedo, enfado, tristeza, frustración, dolor… nuestra mente comienza a rodar como una pelota cayendo por una cuesta tan empinada que se convierte en la historia interminable. Entramos en bucle y quedamos enganchados a un pensamiento que se muerde la cola sin llegar a ningún sitio. Nada más que al hogar del desgaste y la apatía mental y física.

Con tal de no sentir ese vértigo que te provocan comportamientos o palabras dañinas de los demás, somos capaces de hacer cualquier cosa para distraernos. En lugar de parar, dejarnos sentir y escuchar lo que quiere expresar nuestro corazón y permitirnos ser lo que nos corresponde en ese momento. Nos mantenemos en el laberinto de nuestras tinieblas más oscuras haciendo una lista infinita de las alternativas que tenemos para salir de esta encrucijada. Y así llegamos a un estado de agotamiento y depresión que nos esconde la motivación y las ganas en el subterráneo más profundo.

Y lo que resulta más delicado de esto es que pasan los días, las semanas, los años, hasta décadas sin que seamos conscientes del dolor causado a nosotros mismos. Del poco o nada de amor que nos demostramos cada día y del escaso respeto que nos tenemos en cada decisión o acción que ejecutamos. Tenemos miedo de encontrar el significado de cada situación incómoda e hiriente dentro de nosotros mismos. Nos da pánico darle la bienvenida a aquella realidad que nos muestra que ha sido creada por nuestros pensamientos y nuestras creencias del pasado. Que lo que vives hoy quedó definido por tus palabras de ayer, de la semana pasada, del mes pasado o del último año.

Carl Jung, el psicólogo suizo, reveló lo que podríamos considerar el secreto para la integración de la psique humana, algo así como el mecanismo que conduce a la piedra filosofal que es el alma en su estado puro. Este mecanismo consiste paradójicamente en un no-hacer, lo cual es, lo más difícil que podemos hacer: no interferir, dejar que la naturaleza corra su curso, que se autorregule y que la luz de la vida se actualice en nosotros.

Y de repente, despertamos, y aprendemos que no hay que hacer NADA. Que tu lucha sólo es contigo mismo. Que el sufrimiento en el que te sitúas, sólo te posiciona en la fuerza, alejándote de tu poder. Del poder que tenemos todos, con el que nacemos. Nuestra esencia. Aquellas personas que consiguen liberarse, por medio del arte de dejar ir, resulta que no hacen nada. Sólo dejaron que las cosas sucedieran. ¿Cuántas veces dejamos que las cosas sucedan? ¿Cuántas veces aceptamos con confianza ciega en lugar de forzar y resistirnos a LO QUE ES?

El arte de dejar que las cosas sucedan, la acción a través de la no-acción, dejar ir el propio yo. Debemos dejar que las cosas sucedan en la mente. Para nosotros, esto es un arte del cual casi nadie conoce nada. La conciencia siempre está interrumpiendo, ayudando, corrigiendo y negando, nunca dejando que el proceso psíquico fluya en paz… Jung decía que a veces lo más simple parece lo más difícil. Pero solo lo parece. Es nuestra percepción que tiene poco o casi nada que ver con la realidad.

Nos dice el Tao Te King que “el sabio busca no-hacer y deja que las cosas sigan su curso”. La sabiduría implica no interferir. Obsérvate en circunstancias determinadas y toma conciencia de tu manera de actuar. Te dirá muchas cosas sobre tu inconsciente y será una luz en el sendero del autoconocimiento. Porque para poder lograr realmente no interferir es necesario un gran entendimiento de la realidad, un conocimiento de los mecanismos de la mente y de la naturaleza, una confianza en esa naturaleza, en el universo, en la inteligencia cósmica, dios, etc. Y solo entonces llegaremos a un estado de paz y tranquilidad que da ese conocimiento para simplemente convertirnos en observadores de nuestra propia vida e incluso disfrutar en el desapego al famoso resultado.

Este conocimiento resulta complejo y requiere mucha práctica (aunque a la vez es lo más sencillo, es nuestra propia naturaleza) y solemos esforzarnos demasiado en intentar lograrlo… mientras tanto, podemos confiar en sabios como Jung y en nuestra misma intuición e intentar no aferrarnos a los sucesos y dejar que todo ocurra por sí solo, como si las cosas fueran en sí mismas perfectas y milagrosas.  Ya que, aunque a veces cueste tanto dolor comprenderlo, lo son.

Gracias por leerme. Gracias por existir. Yo sin vosotros, ni sería ni estaría.

This Post Has 8 Comments

  1. Hola bien -venida Carmen llena de sabiduría , de la q busco y tú bien sabes explicar.Que sencillo.parece vivir libre de ataduras y dejar fluir
    , el verdadero secreto de la esxistencia .Sí si lo quiero hacer consciente y siendo constante una y otra vez con lo q dice Jung y tú lo lograre.Mil gracias ¿ que sería de mí si no estuviera atenta a tus ” toques”?”. Un beso .¡ eres grande !

  2. Me parece que “dejar fluir” es una opción de vida acertada. No obstante la interrelación actual tan intensa no te deja más remedio que luchar, a veces contra contratiempos e interferencias mentales. Un beso,

    1. Muchas gracias por tu comentario. Para mi la lucha sólo existe en la mente y no es mi elección ya que lucha significa posicionarte en la fuerza en lugar de en nuestro poder innato. La lucha provoca resistencia. Los contratiempos e interferencias los veo como lecciones que nos hacen sabios. Besos!

  3. Sí es difícil para el ser humano esete trabajo de dejar ir. Sobre todo por los apegos. Me gustaria tener el artículo completo de Jung. Si lo tienes en pdf y me lo puedes compartir te lo agradecería mucho. Gracias y enhorabuena.

    1. Hola Rene!
      Muchísimas gracias por tu comentario. Cierto es que se nos presenta un enorme reto cuando nos enfocamos en el arte de dejar ir. Nada que no se pueda lograr con una actitud positiva, constancia y mucha ilusión 🙂
      No tengo el artículo completo que me pides porque al final cuando escribo, el resultado llega a raíz de experiencias, libros leídos y mucha investigación de documentos. Puedo recomendarte un artículo donde hablan de los mejores libros de Jung. Espero ayudarte!:

      lamenteesmaravillosa.com/11-mejores-libros-de-carl-jung/

      Gracias de nuevo por tu participación en este cachito de mi.

      Un abrazo! Feliz día

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