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Hazte ilusiones

Hacerse ilusiones es equivalente a creer en ti. Y también tiene mucho que ver con el post de la semana pasada: Tu vida no es más que tu pensamiento convertido en materia.

Cuantas veces escuchamos a personas que dicen, no voy a hacerme ilusiones, por si acaso. ¿Qué significa esto? Lo podéis intuir, es un pensamiento negativo.

Una conclusión derrotista en la que ya, de antemano, te estás cerrando una puerta. Y así, con la tontería, sin darte cuenta, atraes lo que más temes.

¿Ves? Le dices a la gente; lo que te dije. Ya sabía que no saldría bien, menos mal que no me hice ilusiones. Yo solo veo mucha ceguera, valga la ironía.

No haces más que protegerte de aquello que no pasará. Tu miedo a no lograrlo no hace más que esconder la llave del candado hacia lo mejor, que está por venir.

Hazte ilusiones

Hazte ilusiones y hazte un favor. Cree en ti, confía en tu poder. Confía en que las cosas llegan, aunque tú no puedas elegir cuando. Es parte del secreto. Eso que no entendemos porque duele.

Recuerda que igual que tienes la responsabilidad de elegir cada paso en tu vida y la actitud que tener frente a ella, no tienes la capacidad de seleccionar el mejor momento para que pasen esas cosas.

Esas cosas llegan. Esas cosas pasan cuando la vida, que es más sabia que tú, sabe que ese es el momento. Ni antes ni después.

Hazte ilusiones. Sueña. Imagina imposibles. Nada es imposible. Nada. Si crees en ello. ¿Quien dice que vivir de ilusiones no es vivir?

¿Alguna vez te has topado con alguien soñador que está todo el rato contento? ¿Os parece que está en la luna? Pues a mí me encanta. Cruzarse con personas llenas de ilusiones y energía solo me atrae. Llenas de ganas y vacías de miedos. Y lo mejor de todo, y la lección que más me enseña, es que les va bien, les va muy bien! Son ejemplos, grandes maestros a seguir.

Hazte ilusiones. Aunque no salga bien. Aunque te lleves un chasco. Después de la caída, no hay más opción que levantarte. ¿Y sabes lo bueno? Que ya has aprendido, que sabes por dónde no ir. Que simplemente no era por ahí. Que la puerta verde, que parecía tan bonita y limpia, estaba llena de espinas. Ojo, espinas necesarias y que tu inconsciente eligió en ese momento porque las lecciones nos las da la vida.

Pero es que de repente, te das la vuelta, dando un giro de 180 grados, allá donde jamás habías dirigido tu mirada y aparecen una cantidad infinita de puertas y miles de colores, morada, roja, amarilla, azul, negra, naranja, blanca, de puntitos, de rayas, de madera, de mármol… ¿las ves? ¿Cuál eliges?

Da lo mismo la que eliges. Es la acertada siempre. Pensarlo. No hay fracasos sino aprendizajes. Típico tópico pero real. No hay más camino que el de probar y seguir probando hasta acertar. Pero insisto, con ilusión.

Porque con ilusión y optimismo, las espinas hacen menos sangre y mantienen la fuerza haciendo el camino más agradable. Siendo tú mismo el camino, hasta tú resultas más agradable. Tu vida resulta más agradable. Todo resuena simple, colorido y fluye como el agua, que no se detiene ante las piedras que hay en el río.

Con ilusión se vive mejor. Y si al contar tus sueños y tus viajes de altos vuelos alguien empieza a tirar de la cuerda para bajarte al subsuelo, no te dejes. Hay personas que insisten que no podrás lograrlo solo porque ellos no pudieron hacerlo. Obsérvalos con compasión y déjalos ir. No te suman. No te hacen feliz y no resuenan contigo.

No te rindas. Piensa en aquello que quieres para tu vida. Pero no lo necesites. Otro día dedicaré un post más profundamente sobre el desapego. El desapego es fundamental para seguir teniendo un estado de consciencia feliz mientras esperas.

La dulce espera que le llamo. Si esa espera te hace sufrir, ya hay apego. Falta de salud mental, ausencia de mente sana. Sufrimiento que nos generamos nosotros mismos por el cóctel de miedos que llevamos en la maleta.

Desapégate. Lanza un deseo al universo y hazte ilusiones. Imagina tu vida como si ya fuera eso. Obsérvate haciendo eso que quieres conseguir. Ya es. Ya eres. Ya tienes todo lo que necesitas hoy. Lo que no tienes hoy es lo único que necesitas. No lo intentes comprender, solo siéntelo en el corazón.

Gracias por leerme. Gracias por ser y por existir, yo sin vosotros ni sería ni estaría.

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