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Por donde empezar

Superar las grandes crisis de uno en la vida supone una de las mayores satisfacciones personales que podemos tener. Es como cuando un país sale de la crisis y por fin se siente fuerte y potente para salir al mundo y enfrentarse con todas las ganas juntas y hacia el mismo sentido.

¿Alguna vez te has sentido tan perdido y has tenido tanto miedo que solo querías meter la cabeza dentro de un agujero, cual avestruz, y no mirar a tu alrededor?
¿Y cómo se hace? ¿Alguna pauta a seguir? ¿Algún libro de instrucciones que leer paso a paso para que te guíe?? Pues no… La verdad es que cuando te pasa es cuando te das cuenta de que estás solo en medio de un tsunami, que solo de ti depende salir y que la ayuda de la gente sólo te servirá para hacer más llevadera esta etapa tan entretenida y sin desperdicio.
Esa es la primera y más importante observación a tener en cuenta:

Tú tienes la responsabilidad y debes hacerlo sólo porque solo tú te vas a sacar a ti mismo del pozo sin fondo. Y cuando te das cuenta de esto, de la soledad que te invade, es cuando te entra el pánico. Es como estar a punto de lanzarte por el precipicio que en un principio no tienes ni idea que es el que te va a salvar, pero qué valor tienes que tener para saltar…

Pero bueno, te tiras… y mientras caes, te pasan mil cosas por la cabeza (y por el corazón). Y empiezas a recordar, a pasar por tantos momentos de tu vida, buenos y malos y estás totalmente desconcertado porque no sabes exactamente que has hecho todos estos años, ¿Lo has hecho bien?, ¿Lo has hecho mal?, ¿Lo podías haber hecho de otra forma? Pues dejadme que os hable de:

Las cuatro leyes de la espiritualidad

1. “La persona que llega es la correcta”, es decir que nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.
2. “Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido”. Nada pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podía haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el “si hubiera hecho tal cosa… hubiera sucedido tal otra…”. No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas tiene una razón de ser, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.
3. “En cualquier momento que comience, es el momento correcto”. Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuándo comenzará.
4. “Cuando algo termina, termina”. Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia.
Y para terminar y para mí lo mejor para tratar de entender nuestras circunstancias, os dejo la frase con la que se concluyen estas leyes y que me encanta:

“Ningún copo de nieve cae en el lugar equivocado”

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