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10 pasos para liberarte de la culpabilidad

Hace poco me leí un libro llamado “Las zonas erróneas” de Wayne W. Dyer. Descubrí a este escritor hace relativamente poco y ahora, no puedo parar de leerlo. Os lo recomiendo con los ojos cerrados. Gran maestro para despertar conciencias.

Quisiera dedicar un par de posts a las emociones más inútiles que todos sentimos, incluso más de una vez al día:

La culpabilidad y la preocupación.

liberarte de la culpabilidad

Aunque hoy hablemos más específicamente de la culpabilidad, ésta está íntimamente ligada a la preocupación. Normalmente una no sobrevive sin la otra.

Si tu crees que sentirte mal o preocuparte lo suficiente cambiará un hecho pasado o futuro, quiere decir que resides en otro planeta con un diferente sistema de realidad.

A lo largo de la vida, las dos emociones más inútiles son la culpabilidad por lo que se ha hecho y la preocupación por lo que se podría hacer. Son los grandes despilfarros: la preocupación y la culpabilidad. Dos zonas erróneas totalmente conectadas.

La culpabilidad quiere decir que despilfarras tus momentos presentes al estar inmovilizado a causa de haber hecho algo en el pasado. Mientras que la preocupación es el mecanismo que te mantiene inmovilizado ahora por algo que está en el futuro y sobre lo que no tienes ningún control.

Lo verás más claro si tratas de pensar en ti mismo sintiéndote culpable por algo que aún no ha sucedido.

En el libro Golden Day, Robert Jones, nos decía: “No es la experiencia del día de hoy lo que vuelve locos a los hombres. Es el remordimiento por algo que sucedió ayer, y el miedo a lo que nos pueda traer el mañana.”

Probablemente tú no serás una excepción. Si sientes  de manera constante culpa y preocupación, hay que exterminar, limpiar y esterilizar para siempre. Esto contamina tu vida. Y la calidad de la misma cae en picado.

La culpabilidad y la preocupación son tal vez las dos formas más comunes de angustia en nuestra cultura. La culpa, te ancla al pasado, te impide avanzar. La preocupación, te hace desperdiciar tu valioso AHORA obsesionándote por lo que pasará mañana.

Robert Burdette decía: “Hay dos días en la semana que nunca me preocupan. Dos días libres de miedos y temores. Uno es ayer y el otro es mañana.”

Somos muchos los que hemos sido sometidos a una verdadera conspiración de la culpabilidad en nuestras vidas. Así nos ha educado esta sociedad.

La culpabilidad  es una de las emociones desagradables más inútiles. No sirve de absolutamente nada. Nada bueno, claro. Viene ligada de un evidente escaso amor hacia uno mismo.

Me gusta llamarla emoción autodestructiva de libre elección. Porque nadie te la impone. La eliges tú. Sólo tú.

Probablemente tengas gente alrededor que no ayude mucho en caso de que seas afín a estas emociones. Nos encontramos cada día a personas que te machacan o te comen la cabeza porque no respetan tus decisiones.

Hay auténticos expertos en hacer sentir culpables al resto. Sin embargo, también hay seres adictos a la culpabilidad. Una vez más, eligen el camino fácil.

Resulta mucho más sencillo recordar sin parar lo que pasó ayer con tal de no mirar de frente el hoy.

Darte golpes contra la pared pensando en lo que hubiera pasado si no hubiera mencionado eso a fulanita o si no le hubiera contestado de esa manera a menganito.

Es una resistencia continua a aceptar lo que ha sido y lo que es. Y que bajo ningún concepto, podía haber sido de otra manera.

Porque la vida es perfecta tal y como es. La vida nos ayuda. No lo olvidéis.

Así que hoy os regalo mi aprendizaje sobre estas emociones desagradables.

10 estrategias para deshacerte de tu sentido de culpabilidad:

  1. El pasado jamás podrá modificarse. Mírate al espejo y di: “Mi sentimiento de culpabilidad no cambiará el pasado ni hará que yo sea una mejor persona”.
  2. Cuando sentimos la necesidad de la culpa es porque estamos evitando algo que está ocurriendo ahora, en nuestro momento presente. Hazte la siguiente pregunta: ¿Qué es lo que no estás aceptando del presente?
  3. Acepta aquello que has escogido a pesar de que le puedas disgustar a ciertas personas. Cada uno tiene unas circunstancias que hacen que vayan tomando decisiones a lo largo de su vida. Apruébate a ti mismo. Deja de buscar la aprobación de los demás.
  4. Escribe un diario de culpas y anota todas las ocasiones en las que te sientes culpable. Revisa cada una y analiza:
    ¿Por qué te sientes culpable? Define exactamente cual es la razón. ¿Cuándo ocurre? ¿En qué etapa de tu vida? ¿En qué situaciones? ¿Con quién te pasa en concreto?
  5. Piensa que puedes estar perdiendo en el presente al vivir angustiado por el pasado.  Anclándote en el pasado solo consigues dejar de disfrutar las cosas que te están pasando ahora.
  6. Reconsidera tu escala de valores. Elige tus top 10. ¿Cuantos aceptas realmente? ¿Cuantos finges aceptar? Elabora una lista de valores falsos y decide vivir según tu propio código ético.
  7. Haz una lista de todas las maldades que has hecho en tu vida. Clasifica la culpa del 1 al 10 según tu escala de valores. Suma los resultados y constata si hoy te importa que la diferencia sea de mil o un millón. Tu culpabilidad es solo un desperdicio.
  8. Evalúa las verdaderas  consecuencias de tu comportamiento. Observa tus sensaciones cada vez que te sentías culpable. ¿Han sido momentos agradables? ¿Han sido productivos para ti? ¿Obtuviste algún beneficio?
  9. Enseña a las personas que forman parte de tu vida y que tratan de manipularte. Demuéstrales que eres capaz de enfrentarte a las desilusiones que les causa tu nuevo comportamiento.
  10. Haz algo que sabes muy bien que te hará sentir culpable. Y continua haciéndolo hasta que pase ese sentimiento.

Piénsalo. Al final tú eres importante. Tu vida es importante. Tú te mereces ser feliz. Y ni la preocupación ni la culpabilidad te facilita la labor. Las cosas que nos preocupan, casi nunca ocurren. Las cosas que hemos hecho que nos hacen sentir culpables, ya no las podemos cambiar.

Así que vive. Y nada más.

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