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La inteligencia de nuestras emociones

¿donde quedan las emociones?

Las emociones tienen un papel fundamental en nuestra vida. Son cruciales para el día a día. Nos guían. Nos dirigen. Nos frenan. Nos empujan. Son las que provocan nuestras decisiones. Son las que vienen justo después de nuestros pensamientos.

Cuando descubrí el secreto de las emociones, cambié mi vida. Y digo cambié, sí. La vida no te cambia. Quien cambia eres tú. Y diría que casi un 100% de las situaciones de nuestras vidas cambian porque nosotros así lo decidimos. Cambia tus pensamientos y cambiarás tu vida.

Así funciona esto y cuando te das cuenta, comienza tu verdadera vida. Cuando eres consciente, descubres la felicidad. La felicidad no es una vida perfecta. La felicidad no es tener suerte ni conseguir todo lo que quieres. La felicidad no es tener.

La felicidad verdadera es ser. Es una actitud ante la vida. La felicidad plena es estar. Ser y estar en ese momento, en el ahora. No existe otro momento donde permanecer. Sólo existe este.

¿Y dónde quedan las emociones?

Voy a seguir tratando más en profundidad en futuros posts el tema que me ha traído hasta aquí: La inteligencia emocional. En mi opinión, el equilibrio de nuestras emociones es el truco que nos permite estar en paz. Saber gestionar nuestras emociones provoca magia.

¿Has observado cómo reaccionas ante una situación desagradable?

Cuando algo no nos gusta, tenemos algún pensamiento determinado. Posteriormente aparece la emoción. Y depende de tu manera de gestionar, estalla el volcán o se mantiene la calma.

Estallar no está del todo mal. Siempre y cuando tú no sufras. Siempre y cuando no hagas sufrir al de al lado. Enfadarse es sano. Siempre y cuando lo comuniques sin dejártelo dentro. Hablaremos más adelante de cómo gestionar el enfado. De cómo sacarlo y seguir en un estado de bienestar.

En algunas ocasiones, algo que vivamos nos originará tristeza. ¿A quién le gusta estar triste? Imagino que a nadie… Y, ¿cuantas veces evitamos la tristeza? Te dices a ti mismo: Yo soy fuerte, puedo con esto, llorar no sirve de nada, ya pasará, no es tan grave. Y en efecto, nada es tan grave; nada es tan importante.

Sin embargo, la inteligencia de las emociones nos dice que hay que escucharlas. Que están ahí para algo. Que tienen una función. Un gran cometido. Es un mundo mágico que cuando comprendes, actúa como una varita mágica.

Cuando aparezcan las emociones, dales la bienvenida y hazles un hueco. Si no les das su espacio ahora, te ocurrirán cosas continuamente hasta que las aceptes y les abras la puerta.

6 consejos que pueden ayudarte a darle valor a tus emociones

  • OBSERVA

Observa tu reacción ante el comportamiento de determinadas personas. Analiza si lo que hay en ti es enfado, o tristeza o porque no, alegría. Nuestra respuesta ante determinadas actitudes de las personas que tenemos al lado nos dan mucha información. Nunca olvides que “todos somos espejos”. Comprender que en realidad, en muchas ocasiones, somos puros espejos en nuestras relaciones personales. Es una ley. Puedes leer sobre esto en uno de mis posts con más trascendencia que explica la la ley del espejo.

  • SIENTE

Déjate sentir. Respira hondo. Haz 10 respiraciones profundas y consigue relajarte. Debes dejar pasar un tiempo para poder controlar esos impulsos… Identifica la parte del cuerpo donde sientes esa emoción. Sólo si te permites sentir podrás dejar fluir lo que está dentro y que te está pidiendo a gritos expresarse.

  • PIENSA

Para un momento a pensar. Cuando algo nos hace daño, el primer impulso es culpar al de al lado de lo que ha ocurrido. Sin embargo, hay que ser conscientes de la manera en la que nosotros actuamos ante determinadas personas y  situaciones.

¿Realmente tienes una actitud positiva hacia esa persona o situación? Piensa si vale la pena. Si realmente es tan importante. Piensa si esto es fruto de tu ego. Si tal vez, viene de tus miedos.

  • ACTÚA

Si tienes que hacer algo al respecto, hazlo. Deja de quejarte si no vas a hacer nada. Toma una decisión. Pide perdón o comunica que algo no te parece bien. Habla. Pide ayuda. Nadie tiene una bola de cristal para averiguar qué algo que ha hecho te ha sentado mal. Tú tienes el poder de elegir cambiar esa situación que te desagrada.

  • RECUERDA

Aprovecha la información que estás recibiendo y no la olvides. En realidad, todas las pistas que estás emociones nos dan, son un regalo. Hay personas que tienen enfermedades mentales que les bloquean y que no les permiten sentir; que carecen de una inteligencia emocional por completo y eso les impide vivir plenamente. Así que imaginaros lo afortunados que somos los que podemos, no solo sentir sino decidir lo que queremos sentir.

  • APRENDE

Nunca dejamos de aprender. El camino sigue hasta el último día de nuestra vida. Cada día aprendemos algo nuevo. Y aprendemos todos de todos. De nuestros padres, de nuestros hermanos, de nuestros amigos, de nuestros compañeros de trabajo, de nuestros jefes, de la vecina de enfrente, del camarero que te pone el café, del portero de tu casa, de tu perro, si lo tienes.

Aprovecha cada momento difícil de tu día y sácale jugo. Aprende sin parar. Pero sobretodo, aprende de las personas que parece que vienen a amargarnos la vida. Andan por ahí por alguna razón. Están muy cerquita de ti porque así debe ser. Y aunque ahora no lo entiendas, algún día comprenderás todas estas cosas que ahora te tienen desconcertado.

Y tú, ¿Cómo vas de inteligencia emocional?

Para terminar, os recomiendo un excelente artículo muy práctico para saber tu nivel de desarrollo en inteligencia y madurez emocional: 7 señales de madurez emocional

¡DISFRÚTALO! y Aprovéchalo.

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