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Viajar sin equipaje

viajar sin equipaje

Cada día que pasa avanzamos, aunque parezca que no. Cada día somos diferentes. Cada hora, cada minuto, cada segundo, cambiamos. Pero a veces, avanzar cuesta. Pesa. Llevamos puesta la mochila y nos empeñamos en llevarla detrás. Porque es detrás donde la llevamos, es peso, no obstáculo. Si la lleváramos por delante, a lo mejor era más fácil darle una patada y lanzarla muy lejos. Nos creemos que es nuestra responsabilidad llevarla puesta y no queremos deshacernos de ella porque eso sería romper con el pasado. Pues nos equivocamos. Avanzar sanamente significa soltar, desapego, caminar hacia adelante pero con un inmenso remanso de paz. Olvida la culpa, porque no existe. Nadie tiene la culpa de lo que te pasa, ni tú tienes la culpa de lo que le pasa al de al lado. Y las cosas son como son y como tal debemos aceptarlas.

Todo es cuestión de aceptación.

Pero para aceptar, hay que comprender, y la comprensión, es cuestión de tiempo y de muchísimo trabajo. Hay que mirar los problemas de frente y ser muy sinceros con nosotros mismos; y decir, aquí estoy, preparado para lo que me venga, abierto para lo bueno o lo malo, decir SI a lo que nos ha tocado vivir y afrontarlo.
¿Por qué nos olvidamos de lo básico por un momento? ¿Porque retrocedemos?
¿Porque a veces parece que DES-aprendemos? Pues bien, somos humanos. Tal vez nos estén pasando cosas que recuerden a heridas del pasado ya curadas pero que al fin y al cabo ahí están y permanecerán sus cicatrices para siempre. Pero aquí lo importante es darse cuenta, ser consciente de lo que pasa a tu alrededor y saber, que tu actitud ante ello es solo una reacción que tiene que ver mucho con todo lo vivido. Porque realmente, la realidad, solo depende de los ojos con los que se mire.

Y qué importante es hacer borrón y cuenta nueva cuando pasa una etapa de tu vida, ponerte unas gafas nuevas y empezar de cero. Y saber decir Adiós para poder decir ¡Hola!… Así que aprendamos a vivir el presente, que es lo único que tenemos seguro en esta vida, el ahora, y porque al fin y al cabo a esta vida vinimos a tres cosas: a ser felices, a aprender a amar y a dejar huella.
Sonríe, sueña y viaja, sin equipaje…

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