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Somos mas los buenos

No he podido evitar reflexionar sobre esto. Ya sabéis que mi corazón anda medio dividido siempre. Pero, sin duda, ahora más. Un gran trozo de él está en México, con mis queridos mexicanos.

Cuando me tocó volver a Madrid, hace ya 18 años, la adaptación fue muy muy complicada. Me costó años, crisis y terapias varias volver a encontrarme bien aquí. Encontrar mi lugar. Hacer amigos de nuevo. Fue una muerte en vida. Y tardé mucho en decidir volver por completo.

Me refiero a volver a tener mi mente y mi corazón en presencia. A pesar de que el cuerpo no tenía más remedio que estar aquí…

gracias mexico

Yo no era consciente en ese momento y sin embargo la mayoría de aquellos acontecimientos, circunstancias de mí alrededor y decisiones tomadas que han pesado mucho, no hacían más que darme a entender que yo, a pesar de creer que estaba aquí, no lo estaba.

Pero esto no es de lo que quería hablar hoy.

En lo que me quiero enfocar hoy es que me doy cuenta, una vez más, que la humanidad no está tan mal como pensamos. Que somos más los buenos.

Somos más los que vivimos de acuerdo a valores como respeto, comprensión, compasión y solidaridad.

Somos más los que queremos ser felices.

Que la única parte positiva de vivir una desgracia como ésta es ver, con los ojos bien abiertos,  lo que DE VERDAD, tenemos dentro de nuestro ser.

TODOS los seres humanos tenemos corazón. Algunos viven enfocados en el miedo y otros basados en el amor. Y en este caso, México, a pesar del miedo, vive en el amor.

Para mí, ésta es la mayor lección. Ver como TODOS han salido a la calle. Ricos, pobres. De todas las edades. De todos los colores y sabores. De todas las clases sociales. De todos los barrios.

Porque al final, se cumple la premisa que siempre defiendo. SOMOS UNO.

Y entonces, se nos olvidan las envidias, los egoísmos, los rencores, las frustraciones, los porque tú has dicho y yo he dicho, los reproches. Es decir, las tonterías.

Desde que dejé mi segunda patria, me he dado cuenta de la verdadera razón por la que la vida me llevó a pasar allí los años más importantes de mi vida.

Voy observando a las personas y las vidas que han elegido tener. Veo en lo que se han convertido mis compañeros de colegio. Sus profesiones, sus valores, su humanidad, su transparencia, su valentía.

Siempre me siento muy identificada con ellos y cada vez que veo las cosas que hacen, doy las gracias por haber tenido la oportunidad de compartir unos años con ellos.

México me convirtió, en una gran parte,  en la persona que soy hoy. Y eso, no se me olvida. Me siento orgullosa del sentir y actuar de todos sus habitantes durante este mes de septiembre. Mes de la celebración de su independencia, por cierto.

Somos más los buenos. Los que nos damos cuenta que para que nos traten bien, debemos tratar bien a todos los que nos rodean.

Somos más los buenos. Los que somos capaz de dejar cualquier cosa con tal de ayudar allá donde haga falta. Porque ser solidarios, es algo que se lleva dentro.

Somos más los buenos. Los que valoramos y agradecemos CADA DÍA todo lo que tenemos en lugar de quejarnos por lo que no tenemos.

Somos más los buenos. Los que sufrimos cuando vemos sufrimiento a nuestro alrededor, convirtiéndonos en seres más humanos y llenos de empatía. Y nos ponemos en los zapatos del otro, con total naturalidad.

Somos más los buenos. Los que en lugar de enterrarnos en el agujero del victimismo, convertimos lo negativo en energía positiva, llena de luz y fuerza.

Somos más los buenos. Los que confiamos en las personas. Creemos en la humanidad. En sus corazones. En que SI es posible un mundo mejor.

Entre todos, aportando un granito de arena cada día. Y para siempre.

Y México nos está dando una gran lección. Por eso, quería dedicarles mi reflexión de hoy. Y a pesar de mi tristeza, que me acompaña desde hace semanas, habéis logrado sembrar semillas de esperanza en mi corazón.

Gracias México.

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