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A mis compañeros de vida

Últimamente recibo muchos mensajes de admiración y amor de las personas que llenan mi vida. Me dan las gracias por ser como soy y me dicen lo afortunados que son de tenerme. Me expresan sus sentimientos tan abiertamente que me llenan de emociones de todo tipo. Mi respuesta ante esto siempre es la misma:

Yo soy así gracias a vosotros.

Hemos estado juntos en algún momento de la vida; unos formaron parte sólo de una etapa para luego salir corriendo y muy deprisa, casi sin despedirse; otros se fueron porque yo quise que se fueran y muchos, permanecen desde el principio. Algunos se van uniendo ahora a mi camino y tengo la impresión de que será para siempre.

Unos hacen, otros deshacen, otros dan sin recibir nada a cambio y otros están ahí sólo para recibir porque todavía no han aprendido a dar. Todos están ahí porque yo he elegido que estén y todos y cada uno de ellos tienen alguna razón para estar en mi vida. No sobra nadie, ni falta nadie. Todo es perfecto tal y como es y así lo acepto.

Ellos son mis momentos emocionantes y agradables, mis alegrías y tristezas, mi melancolía, mis preocupaciones, mis noticias, mis esfuerzos, mis éxitos y mis aprendizajes… Son mis minutos, mis horas, mis días, meses y años, una vida intensa que ha avanzado, en muchas ocasiones, por los empujones de energía que han sabido lanzarme en el momento perfecto y en el lugar adecuado.

Como sabéis, la gratitud es una forma de vida que practico cada día y hoy, quiero daros las gracias:

Gracias por haber formado parte de mi vida porque sin vosotros, todos, yo no estaría aquí de la manera en la que estoy y que me hace tan feliz. Gracias a los que siguen a mi lado, cada día, compartiendo alegrías y endulzando tristezas. Gracias a los “nuevos”, que sé que están ahí, no por casualidad sino por causalidad, ya que algo en mí ha hecho que les atrajera hasta mi rincón. Gracias a aquellos que todavía no conozco, pero que sé que vendrán, porque la vida nos da todo lo que necesitamos en cada paso que avanzamos a lo largo de nuestro camino.

Gracias a los que no puedo ver tanto como me gustaría por su lejanía, porque  aunque en contra de mi voluntad, en este mundo existe el concepto llamada distancia. Gracias especialmente a mi querido México que viene siempre conmigo llevándolo en el alma. Lejanos en kilómetros pero cerquita en el corazón. Siempre habéis estado y siempre estaréis porque diría que la mitad de mi está compuesta por vosotros.

Gracias también a los que estando cerca, parece que están lejos… a los que no tienen ni encuentran el tiempo para lograr estar cerca. A los que ya no están porque ya cumplieron su propósito en este mundo  y probablemente anden por un mundo nuevo cumpliendo cualquier otra misión, allá donde sea.

Gracias a los que me lo ponen fácil, haciéndome ver la simplicidad de la vida y a dejar fluir contagiando su flow sin parar. Gracias a los que me lo ponen difícil y me hacen estrujarme el cerebro y el corazón para conseguir lo que de verdad quiero. Por hacerme consciente de que en la vida no hay fracasos sino solo aprendizajes, gracias de verdad, porque esos son los verdaderos maestros que abren las puertas de mi evolución y mi crecimiento.

Gracias a mi familia, a mi infancia llena de vaivenes y aviones, a mis padres y hermanos. Todos y cada uno de ellos me enseñan muchas cosas cada día que se van quedando grabadas en mi interior y van rellenando mi propia biblioteca sin fin donde siempre encuentro lo que busco cuando lo necesito.

No dejes para mañana lo que puedas decir hoy; dile a los demás que son importantes para ti y que los necesitas en tu vida. A lo mejor, de esta forma, empiezas a escuchar lo importante que eres tú también para ellos y cuanto te necesitan en sus vidas.

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