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Cuidado con lo que me pidas. Att: El Universo

Desde que confío en el poder del universo me han pasado muchas cosas. Infinidad de ellas. Los acontecimientos que jamás pensé que llegarían, al fin llegaron. Los regalos (de los que llegan al corazón, nada tangible) que no imaginaba que recibiría, me sorprendieron. Las personas que pensé que nunca conocería, entraron en mi vida. Los sueños que soñé que no lograría, se hicieron realidad.

Algunos pensaréis que estoy mal de la cabeza, pero unos pocos, algún loco como yo, estará de acuerdo conmigo. Y ojo, esto no quiere decir (bajo ningún concepto) que tengas que sentarte en el sofá a esperar a que esas cosas llamen a tu puerta. ¡NO!

Si te mantienes en tu zona de confort, no esperes una vida emocionante.

El universo ayuda siempre que tú colabores, que te muevas, que pases a la acción, que demuestres que quieras que ocurra.

Merecimiento: Creer que mereces. Estar convencido de que te corresponde lo que quieres de verdad. Lo que deseas. Como decía Walt Disney y frase que me grabé a fuego en mi mente:

“Si puedes soñarlo, puedes lograrlo”.

A veces no he sido demasiado consciente de haber conseguido las cosas que había soñado hacía tiempo. De hecho, en varias ocasiones, han sido mis amigos y mi familia quienes me han dicho: Carmen, ¡Justo esto es lo que querías!, sin embargo a mi ya se me había olvidado. Darte cuenta de que al final, la realidad que vivimos hoy, es porque ayer era un sueño, es un baño de conciencia absoluta y necesaria.

A raíz de tomar conciencia de que tenemos la vida que queremos… decidí aplicar a mi forma de vida el Mindfulness o si lo prefieres en castellano, Atención Plena. Vivir en el momento presente. Hay que tener cuidado con soñar con el futuro. Para mi, es un básico pero protégete de caer en la obsesión. Hay que mantener los pies muy en la tierra y no volar en exceso. Estar en este momento, en nuestro paraíso terrenal, disfrutando conscientemente, ayuda a estar en el presente. El presente es el único lugar donde puedes ser verdaderamente feliz. No rumiando el pasado o perdiendo la paciencia exigiendo ese futuro deseado ipso facto.

Y pensaréis: Menuda contradicción. Si para lograr mis objetivos, debo soñar con ellos, ¿Cómo voy a vivir en el momento presente?. Lo cierto es que es todo un reto, como a mi me gusta; nadie dijo que fuera fácil. El truco es vivir en el presente, aceptando sin juicios, saboreando cada momento, disfrutando cada paso, visualizando el camino. Abierto a las emociones al sentir la llegada a la meta. Despertando cada día con nuestros sueños presentes. Esos que nos motivan a dirigirnos al futuro y poniendo el foco en ellos.

Y así viviendo el presente, soñamos el futuro.

Para tener un buen comienzo, continuar en la línea deseada y finalizar con éxito, debes tener en cuenta los siguientes pasos:

  •  ENFÓCATE:

Céntrate en lo que quieres. Aunque tengas varios frentes. Haz una lista y establece prioridades. Elige aquello que te haga vibrar, ve a por lo que te haga palpitar tu corazón a toda prisa.

  • DISFRUTA:

Siempre disfruta, de cada paso que des. Si te hace sufrir no tiene sentido seguir. Hay muchas más alternativas para evitar el sufrimiento. No lo escojas.

  • MUÉVETE:

Olvídate de la preocupación y pasa a la acción. Invierte toda tu energía en algo positivo. El miedo puede ser muy positivo si consigues dirigir la energía que contiene. El miedo nos hace avanzar, cuando no nos paraliza puede ser muy motivador.

  • EVALÚA:

Cuando decides aquello que quieres ponle una nota. Del 1 al 10. ¿En qué puntuación te comprometes a cumplirlo?. 10 es demasiado. 6 es mediocre. Un 8 ó 9 son prometedores.

  • CAMBIA:

Revisa el objetivo, de manera constante. Cámbialo si ves que pasa el tiempo y no estás haciendo NADA para conseguirlo. Tal vez no era eso lo que tanto ansiabas…

  • VALORA:

Descubre el valor que hay detrás de tu objetivo. Si llegas a la verdadera razón que te mueve a desear esto, será más fácil conseguirlo. Conocer nuestros valores es vital para acertar en nuestras decisiones.

Volviendo a mi historia, os cuento que llevo meses  pidiendo algo con todas mis fuerzas. Pensando en ello día y noche. Confiando en que llegaría el día en que ocurriera el milagro. Y llegó. Llegó en el momento justo cuando creía que me faltaba el aire. Llegó cuando ya me costaba respirar. Y es que a veces el sufrimiento de los que tienes al lado, duele más que si lo vives en tu propia piel. Ver dañado el corazón de los tuyos, provoca mucha tristeza.

Así que decidí pedir. Creerme que por fin me merecía pedir. Creer que merecía ser feliz. Ser feliz yo para poder hacer felices a los que me rodean. Y es que el camino que lleva a la felicidad comienza cuando por fin creemos que merecemos ser felices.

¿Porqué alguna pensé que a mi no me podían ocurrir cosas buenas? La razón es porque pensaba que no las merecía. Sin embargo ya todo es diferente. Haber conseguido ser diferente lo es todo. Yo elegí cambiar. Cambia tu interior y el mundo se transformará. Así que pedí. Deseé que pasara algo con todas mis fuerzas. Rogué que el mundo diera un giro para cambiar nuestras vidas. Y pasó.

Y pasan cosas y tú haces que ocurran. Basarte en la confianza, confiar en el destino y averiguar que todo es perfecto. Las cosas que suceden son perfectas así como vienen. El futuro lo creas tú trazando tu camino. También depende de ti dar los pasos correspondientes. Los correctos o incorrectos pero al fin y al cabo tus pasos. Nadie podrá darlos por ti. Son tuyos y solo así llegarás al podio.

Y cuando por fin llega te entra el pánico. Porque la pura verdad es que siempre queda un leve resquicio de desconfianza y de sensación de “no merecer”. No dudes que lo mereces, no dudes jamás. Mereces lo mejor, ahora y siempre, como decía Frida Kahlo:

“Lo mereces porque eres de esas pocas personas de este mundo que siguen siendo honestas consigo mismas y esa es la única cosa que realmente cuenta”.

Y tomas conciencia de que estás muerta de miedo. A pesar de haber conseguido eso que tanto deseabas es un gran reto. Ahora queda un largo camino que recorrer. O no, quien sabe, no podemos predecir el futuro. No podemos saber que pasará mañana. Sin embargo, la mejor manera de predecir el futuro es crearlo tú. Y de lo que estoy segura es que va a ser un camino  emocionante. Un camino lleno de desafíos, regalos y sorpresas.

El camino de la vida. Un vida llena de caminos en la que tú, tienes el poder de elegir.

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