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John Grinder y Richard Bandler, fundadores de la programación neurolingüística en la década de los 70, descubrieron los patrones de la dinámica mental, es decir, como pensamos, y, en consecuencia como llevamos a cabo nuestras acciones. Fue el descubrimiento de la manera en la que utilizamos las palabras, tanto internas como externas. Concluyeron que cualquier persona era capaz de reproducir éxitos de otras personas si recurrían a lis mismo patrones identificados.

Son, y han sido tan increíblemente mágicos los éxitos derivados de las aplicaciones de la PNL que por eso se ha denominado MAGIA.

El primer paso para abrirte a la magia de la PNL es aceptar que la realidad que tú crees que es, nada o muy poco tiene que ver con lo que es. O como nos explica una de las premisas del coaching, tu mapa no es el territorio. Que todo lo que ves, todo aquello que percibes, esa realidad que te rodea, no es más que una interpretación subjetiva fruto de tus propios filtros sensoriales y condicionamientos mentales.

Las técnicas de la PNL son simples pero muy eficaces y rápidas. Y es que pensad si ¿no es mágico darse cuenta que donde veíamos limitaciones ahora somos vemos potencialidad? ¿O sentir que ahora podemos llegar a cumplir aquello que nos hemos propuesto? Desaparecen los obstáculos, los muros, el pensamiento negativo.

El uso de esta herramienta de manera efectiva depende de ti. El uso que se le dé a cualquier cosa depende tanto de la intención como de la conciencia del sujeto. Nos permite ayudar a otras personas a que rompan sus bloqueos y creencias limitantes, para enseñar que la auto sanación es posible y que tiene resultados muy positivos, para mejorar las relaciones interpersonales o para despertar todo topo de capacidades escondidas muy dentro de nosotros, como por ejemplo la creatividad.

Por medio de la PNL podemos averiguar por qué hacemos las cosas de determinada manera y cómo podemos cambiarlas. Porque si quieres que las cosas cambien a tu alrededor, lo primero de lo que debes tomar consciencia es que el cambio debe comenzar en ti.