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Un referente de la psicoterapia, Paul Watzlawick fue uno de los principales autores de la Teoría de la comunicación humana. Junto con Gregory, diferenció 5 axiomas en la comunicación humana, uno de los cuales es el siguiente:

La comunicación humana implica dos modalidades: Digital y analógica.

 ¿Qué significa esto? Que la comunicación no se trata simplemente de palabras habladas (comunicación digital: lo que se dice); también es importante la comunicación no verbal (o comunicación analógica: cómo se dice):

Está distinción se convirtió en una distinción fundamental para la correcta utilización de la PNL. La comunicación humana es mucho más rica que la mera utilización de las palabras.

Desde el punto de vista psicológico, el proceso de la comunicación sería algo así:

Nosotros experimentamos algo y después reaccionamos, evaluamos esa situación y tomamos acción.

Aquí es donde surge el famoso diálogo interno. Una red de pensamientos que nos dirigen a un estado de ánimo determinado y que hacen que tengamos determinados sentimientos y reacciones corporales en ese preciso instante.

Aunque pareciera que el diálogo interno siempre puede ayudarnos, ya que nos obliga a hacer una pausa para pensar, en ocasiones, no es así. Puede ocurrir que no siempre el diálogo interno sea positivo ni adecuado al momento o al estímulo.

El diálogo interno es inherente a las personas y va unido a nuestra condición de estar en constante cambio y a nuestra propia evolución. Ese cambio constante determina que lo que experimentamos hoy nos produzca unos pensamientos y sentimientos diferentes a los de ayer. Surge un desacuerdo entre lo que soy hoy y lo que deseo ser.

En la comunicación, el lenguaje verbal, es decir, las palabras que salen de nuestra bica,  solo tiene el 7% de impacto. Nuestro lenguaje corporal completa hasta en un 55% el proceso de la comunicación. Y nuestro tono de voz es tan influyente como un 38%.

No se trata del contenido de las palabras si no del continente. El cómo lo digamos. La comunicación asertiva es un arte que pocos tienen. Tener la capacidad de ser asertivo nos permite comunicarnos al 100% con los demás. Si somos conscientes de la envergadura y el poder que nos da esta habilidad, podríamos crear un clima de trabajo o familiar agradable y participativo sin envidias, juicios y mal entendidos.

Cuando no nos encontramos en paz con nosotros mismos, en vez de comunicarnos y averiguar lo que queremos, nos volvemos agresivos. No nos interesan en absoluto las necesidades de quien tenemos en frente sino solo las nuestras, nuestra problemática. Es aquí donde debemos trabajar dos de los pilares de la inteligencia emocional: Empatía y asertividad.